
Me doblaré en el suelo, vuelto hacia tu Santuario, para pronunciar tu Nombre y darte gracias por tu inmensa misericordia y por tu nunca desmentida fidelidad, porque si la fama de tu misericordia es alta
la realidad supera todo. Cuando el miedo atravesaba mi garganta
alcé mis brazos y mis ojos hacia Ti, y Tú me miraste con ternura,
y el valor creció en mi alma como árbol frondoso"
"Anden con cuidado los reyes y poderosos
porque aquí el único grande es el Señor,
y Él posa su mirada de benevolencia sobre los humildes y en cambio mira con recelo a los soberbios, a los cuales los distingue desde lejos.
Así pues, que se dediquen también los grandes a dar gracias al Altísimo"

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